
Era el otoño del 2021 cuando comenzaba el primer semestre del doctorado, en el cual cursé una clase en portugués como parte de los requisitos para una concentración en estudios culturales del portugués. La clase enfocaba su contenido en los diferentes medios del arte, tales como la pintura, la música, el cine, la poesía y la ficción. La primera composición asignada se debía entregar el 9 de septiembre, y pedía que los estudiantes escribiésemos un cuento en portugués usando vocabulario que habíamos aprendido hasta el momento. Por tanto, el 7 de septiembre escribí mi cuento. Y me parece curioso que lo haya creado en ese día porque es una de mis fechas favoritas y porque lo escribí sin ser consciente del día especial. Este trasfondo hace peculiar al cuento.
Este semestre enseño un curso de español intermedio, el cual ya he enseñado en semestres pasados. Y en algún par de esos cursos asigné el cuento a los estudiantes como actividad para practicar los tiempos verbales el pretérito y el imperfecto; sin embargo, en el otoño del 2023 decidí no asignarlo más. En este último par de semanas, he estado enseñando los mismos dos conceptos y, revisitando las presentaciones de Power Point sobre el tema, inevitablemente encontré la diapositiva que había creado para señalar a la clase que era hora de trabajar en esta actividad. La diapositiva se titulaba con el nombre del cuento y tenía una bonita imagen que fungía como atractivo visual. Pero, ya que no uso más el texto como actividad, eliminé la diapositiva. No obstante, pensé que sería buena idea inmortalizar el cuento publicándolo y compartiéndolo en este espacio.
Y sin más preámbulo, aquí lo presento en la versión en español…
«La Magnolia de tus sueños»
Carmelo no era un joven como todos en su pueblo porque tenía muchos sueños. Soñaba tanto de día como de noche que vivía siempre fuera de la realidad, y ello lo hacía un joven retraído. El chico siempre caminaba a la universidad y era habitual que pasara frente al “Café de los sueños”. Uno de esos días, chocó con una chica fuera del café. La miró apenado, pero no pudo ignorar la belleza de ell… ★ Una ráfaga de extroversión arrebató la caracterizante timidez de Carmelo y le dio la valentía de pedir el número de teléfono a la chica para invitarla a una cita. A ella se le dibujó una sonrisa y, jugando, le advirtió al chico que aún ni le había preguntado su nombre. Así que él rápidamente se presentó.
—¡Carmelo! Me llamo Carmelo. Y tú eres…
—Magnolia.
Ahora se conocían oficialmente.
Los dos tuvieron citas ocasionales que les permitió conocerse cada vez más, al grado que, con el tiempo, aquello que primero fue amistad se convirtió en atracción romántica. La atracción mutua evolucionó y ambos se enamoraron. Eventualmente, planearon una vida juntos. Sin embargo, tanto Magnolia como Carmelo tenían proyectos por cumplir antes de decidir unirse. Entonces, para conseguir sus metas, aceptaron estar separados y necesariamente lejos uno del otro. Estaban tristes, sí, pero para mantener la llama encendida se escribían cartas y se llamaban por teléfono. Con el paso del tiempo, Magnolia se volvió cada vez más hermosa e inteligente y Carmelo era cada vez más extrovertido y centrado en la realidad. Cuando Carmelo cumplió sus objetivos, regresó y sorprendió a Magnolia, lo cual la hizo muy feli… ☆
—¡Perdón! ¿Está usted bien?— Preguntó la bella joven con la que Carmelo había chocado.
Carmelo, aún con estrellas en los ojos, la miró. Luego miró el edificio donde se ubicaba el “Café de los sueños” y vio un letrero en la puerta de entrada que decía “Soñar es vivir”.
. * °✧ . *. ·
✵°. • * * ✦ °*
. ✵ . •• ° * .
· ° ☆• . ✷ ✯
•✷ • ✸ ° .· ·. • • ° ✶*
.°. * ✦ ✷☆ . * . • · °✸
* ° * * • •° * ·✯
. °* • • . ✦ ✸ ·• ° • . ° . °· ☆ ★·
•✯ *✵ · ✶ ✸ ° ✯ ✵✸ 🌙
* * ..✸ · . ✵ .
· • * * ° •
• · • ° • ✷
· ✷ * *• ✧ * · • ° *✦ °. • .
✯ ° ° · * . . . ••
•* •* *✵ ° .. ° •· *· ✸ ✦°
· ✯° . • · • • ° ° ✸ ✧ ** ✵
☆ ★ ✵ ·✷ ✶✦ . ✶•
° .•✵ ° . • ✧• ° . ✦✸ •
* .° • *° ° *. * ••
Deja un comentario