
Antes de presentar el poema, me gustaría compartir cómo él surgió en mi mente porque su concepción me parece muy especial.
Son increíbles las maneras en que la inspiración y la creatividad llegan a nosotros –– en los momentos más inesperados, en los lugares menos imaginados, a horas más o menos deseadas.
En la madrugada del 14 de agosto, mi alarma sonaría a las 5AM porque había planeado correr antes de alistarme temprano para llegar a la escuela a las 8AM, la cual me esperaba con reuniones y presentaciones por el resto del día y parte de la tarde.
Para mi sorpresa, en contra de mi voluntad y como jugarreta del destino, no logré concebir el sueño la noche anterior. Consecuentemente, pasé la noche en vela. ¡No dormí en lo absoluto!
A medida que se acercaba la hora en la que el despertador sonaría, me preguntaba si tenía sentido levantarme de la cama e ir a correr porque claramente mi cuerpo no había descansado correctamente. ¿Tendría la suficiente energía para lograr correr la distancia que me había propuesto? La verdad es que tenía pereza de salir de la cama a altas horas de la madrugada y tenía miedo de no lograr correr mi meta del día.
Después de dar muchas vueltas al asunto en mi mente, y después de dar muchas vueltas con mi cuerpo en la cama (toda la noche, faltaba más), decidí hacer el día como lo había planeado porque ––de cualquier manera––no lograría dormir antes de arreglarme e ir a la universidad.
Fui a correr a mi sendero favorito. Uno que está rodeado de árboles, a la orilla del río y que poco a poco se va alejando de los suburbios. Aún estaba oscuro, la niebla densaba el aire que, a su vez, limitaba mi campo visual horizontal. Mi lampara iluminaba las partículas condensadas de agua suspendidas en el aire. Las ranas desempeñaban su sinfonía nocturna. Y las arañas adornaban el sendero con sus telarañas, dándome la bienvenida.
Fue un momento mágico, el cual se cristalizaba en mi mente como un recuerdo que jamás olvidaría. Y que mi corazón atesoraría tanto que encontró un rayo de iluminación creativa de lo que parecería un infortunio por la falta de sueño y el cansancio mental que se avecinaba el resto del día. Esa iluminación creativa materializó lo fantástico del momento. Al dar media vuelta en el sendero a mitad de mi recorrido, la inspiración –– aún en plena oscuridad y en medio de la niebla –– llegó y no hice otra cosa más que ceder ante las palabras que llegaban a mi mente desde el corazón. Esas palabras ambientadas en lo mágico de la madrugada.
Temí que las palabras se perdieran y se desvanecieran al disiparse la niebla, cuando –– avanzada la madrugada –– los primeros rayos del sol evaporan los vestigios de la magia que ocurre durante las horas nocturnas. Por lo tanto, me detuve y, perdida en medio de la neblina, escribí estas palabras con la intención de contenerlas –– palabras que tienen un significado muy bonito. Y ahora que narro el recuerdo de su concepción, el siguiente poema se vuelve uno muy especial. Aquí les presento «Luz de estrella»…
Encontré la más bella estrella.
En vasto universo, imposible pareciera.
Su luz brilla atravesando a su paso.
Pleno rayo sobrevive en el espacio.
Tremenda masa y fuerza,
se suspende con proeza.
Bajarla quisiera,
si tan solo pudiera.
Dársela no dudaría sin razón,
para el amor de mi corazón.
Pues despierto del profundo sueño
del que me tenía perdida y sin dueño.
Me doy cuenta que la estrella era yo
y su luz que brilla mi amor.
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