Reímos sin cansar tanto como soñamos sin cesar.
Disfruto verte y convivir porque el tiempo contigo pasa sin sentir.
Tu compañía siempre me alegra el corazón.
Sé que contigo existo sin deber explicación.
Tu inteligencia me estimula, y tu bobería me regula.
Eres un balance perfecto en mi vida de defectos.
¿Cómo expresar la alegría que me traes?
Un poema dedicado a ti, justifica lo inefable de mi aprecio hacia ti.
Fuerte es tu magnetismo así como tu lealtad, tu pasión, y tu altruismo.
Asimismo aprendo de nuestras conversaciones,
porque compartimos ideas sin juicios.
Tus cualidades no son ilusiones,
y eso hace que tu presencia se vuelva un vicio.
–Para Rubí
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