Señales

Esta entrada llega tarde, así como muchas ocasiones me llegan tarde a mí. ¿A qué llega tarde esta entrada? Al 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad. Esta entrada es un flujo de ideas acerca de la atracción romántica que sobrepasan el día conmemorado. ¿Venganza de mi parte por no haberla publicado el 14? No lo creo. Solo es falta de atención a escribir. La verdad es que ese día es una excusa relacional para justificar esta entrada, porque ésta es más una forma de expresar algo sobre el amor en un día cualquiera, un día que no esté perpetuamente marcado en el calendario como día especial.

En otros asuntos, he estado viendo una saga de películas que trata el tema de las señales. La falta de atención a ellas arrastra a sus personajes a un Destino Final. Además, desde ayer me interesé en escuchar a la banda mexicana Maná y, mientras escribo esta entrada, escucho su álbum ¿Dónde jugarán los niños? En este instante levanto la vista y veo un tumbler de marca Manna. No había reparado en el nombre, pero me pareció una curiosa coincidencia. ¿Será una señal?

Bueno, ese breve prologo me predispone a pensar en las señales que se mandan en el contexto de la atracción romántica. Anteriormente tenía el valor de revelar a otra persona que me gustaba cuando creía ver «señales» de atracción entre nosotros, pero me he dado cuenta que esa valentía ha disminuido. Creo que ya me es difícil compartirlo porque mi historial en esas cuestiones concluye en un estado vulnerable, además de una decepcionante atracción unilateral. Supongo que «confundí las señales» en todas las ocaciones. Pero, ¿cuantas veces puede malinterpretar las mismas señales una persona, señales que otras personas han experimentado y sí han significado atracción romántica? ¿Cómo no confundirlas? Asumiendo que la equivocación es verdaderamente el caso, ¿cómo saber que sí hay genuina atracción romántica? En esta etapa, ya no pongo atención cuando creo ver señales porque prefiero evitar «malinterpretar» las intenciones de la otra persona. Por eso, en esta ocasión he decidido no ver una señal en la curiosa coincidencia de Maná y Manna. Se me facilita ignorar porque sé que no voy a morir como los personajes en Destino Final. Sin embargo, pensando en evitar exponerme a la vulnerabilidad al expresar el gusto por otra persona, la pregunta permanece, ¿estaré dejando pasar una historia memorable?


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